Hay que
tener en cuenta que si los niños aprenden desde pequeños a ser autónomos y asumir pequeñas responsabilidades, cuando crezcan estarán preparados para
afrontar responsabilidades más importantes y resolver los conflictos más graves
que tendrán a lo largo de su vida.
En
muchos casos nos anticipamos a sus acciones, y no les dejamos hacer las cosas solos, pensamos que son
demasiado pequeños, que no saben o que no son capaces. En otras ocasiones nos resulta más cómodo y rápido hacer nosotros la tarea que dejar que la hagan ellos. Pero necesitan asumir tareas como recoger sus
cosas, ayudar en casa o vestirse solos.
Para
enseñar hábitos de autonomía se debe empezar con tareas pequeñas y favorecer que vayan asumiendo
responsabilidades más importantes.
Son
muchas las formas para incorporar hábitos que
ayuden a los niños a madurar su autonomía. Hay que tener en
cuenta que los niños pequeños hacen lo que les gusta y luego los que les
resulta útil, pero hay que fomentar que también hagan aquello que es bueno para
ellos, independientemente de si les gusta o apetece.
A cada
edad una responsabilidad
-A los
3 años pueden
comenzar a tener hábitos de independencia. A esa edad empiezan a hacer por
ellos mismos las actividades relacionadas con la alimentación, la higiene y
el autocuidado en general.
-A los
5 años. Los niños deben vestirse solos y pueden recoger los juguetes
con ayuda, lavarse las manos y los dientes. También pueden hacer tareas como
llevar la ropa sucia al cesto.
-A los
6 años. Debe usar correctamente los cubiertos, bañarse o ducharse
solos y peinarse. Ya pueden empezar a ayudar en casa en tareas pequeñas. A esa
edad ya deben reconocer sus errores y disculparse cuando hacen algo incorrecto.
¿Y cómo?
-Ser
constantes. Si se
quiere enseñar a un niño a que se vista solo, debe ser una norma que se mantenga
cada día. No se debe decir a un niño un día que se tiene que vestir solo y al
siguiente vestirle nosotros porque tenemos prisa.
-Explicarle
cómo se hace. Debemos enseñar a los niños como hacer lo que se les
pide. No se puede dejar que se vistan sin mostrarles como se atan los zapatos o
pedir que se bañen sin saber cómo se lava el pelo.
-Facilitar
el trabajo pero dejándolos cometer errores. Si se
intenta que el niño aprenda a comer solo, debe empezar con alimentos fáciles de
pinchar. Hay que evitar que ante sus fallos o dificultades, les ayudemos y acabemos haciéndolo nosotros
-Valorar
los logros. Felicitar al niño a medida que va consiguiendo hacer las cosas
por sí mismo, ya que esto les anima a continuar.
-Dejarles
que se equivoquen
En clase, todos tenemos responsabilidades ya adquiridas (cuidar los materiales, recoger los juguetes, ayudar a los compañeros, quitarnos y ponernos la bata, sacar el almuerzo y escribir el nombre, ir al aseo, almorzar de manera autónoma...).
Además, para favorecer el funcionamiento del aula, tenemos Los encargados semanales.
Cada semana, cada alumno se ocupa de una tarea diaria: ordenar los percheros, repartir los materiales, borrar la pizarra, organizar las botellas de agua...
Al principio, la seño tenía que ejemplificar constantemente cómo hacer las tareas, recordar que las hiciéramos porque se nos olvidaban, evitar hacerlas ella (aunque fuera más rápido y sencillo)...
Ahora, son tareas que hemos incluido en nuestro día a día, y que hacemos sin problema.
Me encanta! La palabra encargado lleva varios días rondando por casa
ResponderEliminarOle Erika!!!
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